La influencia que los medios de comunicación ejercen sobre la sociedad actual hace que su actitud respecto al tratamiento del racismo sea fundamental.
La óptica que los medios ofrecen acerca de las minorías étnicas puede fomentar, o, por el contrario, evitar actitudes racistas por parte de la opinión pública.
En este sentido, hemos de reconocer que en la actualidad los gitanos son presentados por los medios en líneas generales o bien como artistas, o bien como delincuentes.
Éstas son concepciones basadas en tópicos y estereotipos, pero que privan al receptor del conocimiento de la realidad.
Es muy frecuente, pues, que aparezcan sujetos de raza gitana como concursantes de programas de diversa índole (reality shows, concursos musicales, etc.), o bien, protagonizando noticias en la que desarrollan un papel negativo (tráfico de drogas, chabolismo, vandalismo, etc).
Ahora bien, ¿en cuántas ocasiones hemos presenciado la figura de un/una gitano/a como presentador o conductor de algún tipo de evento o programa televisivo, por ejemplo?, ¿cuántos ocupan puestos relevantes en los medios de comunicación?
Es cierto que las circunstancias culturales a las que han estado sujetos los gitanos por muy diversos motivos han potenciado el hecho de que no exista un gran número de ellos intelectualmente preparados para desarrollar ciertos tipos de trabajos o cargos. Sin embargo, en ese sentido se están rompiendo barreras, de modo que todos podamos gozar de las mismas oportunidades.
Por otro lado, deberíamos hacer una reflexión. Son realmente escasos los medios que han hecho un esfuerzo por presentarnos de manera amplia y rigurosa la realidad del mundo gitano y las cosas positivas que habitan en ella, tales como su historia, su cultura o su lengua propia. Esto serviría para ampliar el conocimiento que la sociedad tiene acerca de ellos, al mismo tiempo que se fomentaría su integración en la misma. Es muy importante que comprendamos que la diferencia no es negativa, sino que enriquece.
No es perjudicial para el pueblo gitano el hecho de que puedan aparecer en los medios y ser aceptados por la sociedad como una etnia diferente,
puesto que lo son, pero siempre hemos de destacar que “diferente” no significa de ningún modo “inferior”. Hemos de pensar que los no gitanos también son “diferentes” con respecto a ellos.
Lo deseable sería, por supuesto, no recalcar ni señalar que existe tal o cual diferencia entre unos y otros, sino mostrar los valores que los gitanos pueden aportar y enriquecer al resto de la sociedad.
Una buena opción sería, por ejemplo, que en las páginas de sucesos se dejaran de publicar comentarios como “un individuo de etnia gitana…”, “un sujeto de aspecto gitano…”, para referirse a delincuentes pertenecientes a dicha etnia.
Este dato no suele ser imprescindible para ofrecer una correcta información al lector y, sin embargo, ofrecido de manera continua puede acarrearles “mala fama” y la creación de prejuicios hacia ellos.
Hemos de evitar, por tanto, la imagen estereotipada y folclórica que de ellos se ofrece en ocasiones. Para ello, potenciaremos y propagaremos todo lo positivo que puede proporcionarnos el pueblo gitano, al mismo tiempo que promocionaremos la cultura gitana como patrimonio que pertenece a los 10.000.000 de personas que forman el pueblo gitano en la Unión Europea.
La óptica que los medios ofrecen acerca de las minorías étnicas puede fomentar, o, por el contrario, evitar actitudes racistas por parte de la opinión pública.
En este sentido, hemos de reconocer que en la actualidad los gitanos son presentados por los medios en líneas generales o bien como artistas, o bien como delincuentes.
Éstas son concepciones basadas en tópicos y estereotipos, pero que privan al receptor del conocimiento de la realidad.
Es muy frecuente, pues, que aparezcan sujetos de raza gitana como concursantes de programas de diversa índole (reality shows, concursos musicales, etc.), o bien, protagonizando noticias en la que desarrollan un papel negativo (tráfico de drogas, chabolismo, vandalismo, etc).
Ahora bien, ¿en cuántas ocasiones hemos presenciado la figura de un/una gitano/a como presentador o conductor de algún tipo de evento o programa televisivo, por ejemplo?, ¿cuántos ocupan puestos relevantes en los medios de comunicación?
Es cierto que las circunstancias culturales a las que han estado sujetos los gitanos por muy diversos motivos han potenciado el hecho de que no exista un gran número de ellos intelectualmente preparados para desarrollar ciertos tipos de trabajos o cargos. Sin embargo, en ese sentido se están rompiendo barreras, de modo que todos podamos gozar de las mismas oportunidades.
Por otro lado, deberíamos hacer una reflexión. Son realmente escasos los medios que han hecho un esfuerzo por presentarnos de manera amplia y rigurosa la realidad del mundo gitano y las cosas positivas que habitan en ella, tales como su historia, su cultura o su lengua propia. Esto serviría para ampliar el conocimiento que la sociedad tiene acerca de ellos, al mismo tiempo que se fomentaría su integración en la misma. Es muy importante que comprendamos que la diferencia no es negativa, sino que enriquece.
No es perjudicial para el pueblo gitano el hecho de que puedan aparecer en los medios y ser aceptados por la sociedad como una etnia diferente,
puesto que lo son, pero siempre hemos de destacar que “diferente” no significa de ningún modo “inferior”. Hemos de pensar que los no gitanos también son “diferentes” con respecto a ellos.
Lo deseable sería, por supuesto, no recalcar ni señalar que existe tal o cual diferencia entre unos y otros, sino mostrar los valores que los gitanos pueden aportar y enriquecer al resto de la sociedad.
Una buena opción sería, por ejemplo, que en las páginas de sucesos se dejaran de publicar comentarios como “un individuo de etnia gitana…”, “un sujeto de aspecto gitano…”, para referirse a delincuentes pertenecientes a dicha etnia.
Este dato no suele ser imprescindible para ofrecer una correcta información al lector y, sin embargo, ofrecido de manera continua puede acarrearles “mala fama” y la creación de prejuicios hacia ellos.
Hemos de evitar, por tanto, la imagen estereotipada y folclórica que de ellos se ofrece en ocasiones. Para ello, potenciaremos y propagaremos todo lo positivo que puede proporcionarnos el pueblo gitano, al mismo tiempo que promocionaremos la cultura gitana como patrimonio que pertenece a los 10.000.000 de personas que forman el pueblo gitano en la Unión Europea.
Mª del Rocío Muñoz Fernández
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