27/12/07

El poder persuasivo de la televisión

La televisión es un arma poderosa. Cumple la importante función de informar, formar y entretener. Es el principal reflejo y transmisor de los prototipos sociales existentes; es la industria de las conciencias. Pero, ¿a través de qué medios ostenta la televisión todo este poder? En primer lugar, hemos de resaltar la estrategia de seducción.
Para llegar a entender el idioma televisivo, hemos de comprender el papel fundamental que desempeña la imagen. En televisión, la imagen se mide por su capacidad de impacto. En este medio, las palabras únicamente sirven de fondo a las imágenes que hablan por sí mismas.
Actualmente, podemos ver un informativo, una película o un programa televisivo en cualquier idioma desconocido y, aún así, encontrar un alto sentido al contenido del mensaje. Esto es posible porque la televisión rompe las barreras del entendimiento.
Es muy importante para el medio ofrecer una imagen estética, así como resaltar la belleza y la vitalidad para atraer la atención y el interés del público. Esto se consigue, por ejemplo, mediante la correcta selección de los colores que predominarán en los decorados o platós, la elección de presentadores/as jóvenes que reúnan agradables condiciones físicas, la predominancia de la armonía en la disposición de los elementos…
En definitiva, el medio ha de conseguir un conjunto que motive al receptor a visualizar y a mantener la atención sobre los contenidos que se le ofrecen. A modo de ejemplo a seguir, podríamos citar el programa “Cuarto Milenio”, emitido en el Canal Cuatro. Este espacio consigue transportar al espectador hacia planos misteriosos y desconocidos gracias a su decorado provisto de fotografías espeluznantes, televisores que sólo emiten ruido, una iluminación tenue en la que predominan las sombras, etc.
Por el contrario, no podemos decir lo mismo acerca del programa “Si yo fuera tú”. En este caso, la puesta en escena de dicho espacio televisivo distraía la atención del público y la desviaba hacia otros factores independientes del contenido del mismo. El invitado permanecía sentado sobre una plataforma circular que giraba sobre sí misma. Al mismo tiempo, el presentador caminaba alrededor del famoso, mientras le hacía preguntas.
El espectador sufría, debido a todo ello, problemas de concentración, pues permanecía más atento al mecanismo del escenario que a las preguntas y respuestas por parte del presentador y del invitado.
Por otra parte, entre las formas periodísticas más empleadas de manipulación del mensaje, hemos de citar la creación de estereotipos. Esto ocurre, sobre todo, en las noticias.
Las imágenes sociales que los sujetos tienen de alguien (como por ejemplo, políticos, escritores, deportistas, actores, sindicalistas, etc.) o de algo (países, regiones, ciudades, profesiones, etc.), e incluso de grupos, instituciones y organizaciones de cualquier tipo, tamaño o actividad, o de miembros sociales, clases sociales o estamentos, son en buena parte creaciones cultural-comunicativas que nos transmiten los medios de comunicación. Esto queda totalmente de manifiesto en televisión, puesto que las imágenes operan ciertos cambios en la audiencia al propiciar un sentido de la realidad determinado.
La televisión y el tratamiento que se hace de sus contenidos influyen sobre la forma de actuar o de pensar de las personas y logra modificar la forma en que los hombres conocen y comprenden la realidad que les rodea.
Recordemos la famosa serie de televisión “Médico de familia”, protagonizada por los actores Emilio Aragón y Lidia Bosch. En ella aparecía Juani Ureña en el papel de una empleada de hogar andaluza. Todos los martes podíamos verla hablando con un marcado acento andaluz, algo retrógrada, siempre canturreando y vistiendo prendas de lunares. Era la imagen estereotipada que se ofrecía a los espectadores sobre los/as andaluces/as.

El espectador de televisión asume y cree en las imágenes que se le ofrecen, da vida a ideas y representaciones. Por ello, estas imágenes suelen ser muy cuidadas y estudiadas antes de su emisión, puesto que van cargadas de una innegable intencionalidad, sea cual sea.
De este modo, la televisión se convierte en un motor social, político y económico, que regula los mensajes transmitidos, logrando que la Agenda Setting se convierta en la agenda del ciudadano.
Es indiscutible la influencia que ejercen los contenidos televisivos en la opinión pública, así como el papel que juega como agente de socialización y como fuente de aprendizaje, de valores, de modas, creencias e ideales políticos.
Todo ello se debe al uso de las técnicas persuasivas, el lenguaje televisivo empleado en relación con la percepción subliminal.

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